Windows 10: Los pros y contras de cambiarse en el último mes para hacerlo gratis

Hay mayor preocupación por la seguridad al punto que no es necesario adquirir un antivirus, pero antes de cambiarse hay que cerciorarse de que el computador cumpla los requisitos mínimos y que los programas que usa sean compatibles.

A un año de su lanzamiento, ya son 350 millones de personas las que usan Windows 10. La meta, según el presidente ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, es que el sistema operativo esté instalado en mil millones de dispositivo en un plazo de tres años (ya va uno).

Windows 10 es el último sistema operativo lanzado por la empresa fundada por Bill Gates. Y seguirá siendo el último, ya que en lo sucesivo se harán actualizaciones gratuitas y permanentes sobre él.

Microsoft ofreció a los clientes de los sistemas operativos Windows 7 y Windows 8 la posibilidad de cambiarse gratis al nuevo Windows 10 durante un año. El 29 de julio-en un mes más- se cumple dicho plazo. Tras esa fecha hay que pagar un monto cercano a los $80 mil para obtener una copia.

A pesar de que la oferta parece tentadora, todavía hay personas que aún no se cambian por diferentes razones. La principal es que cuando se lanzó Windows 8 muchos usuarios no entendieron su interfaz y la encontraron complicada de usar. De ahí que optaran por volver a Windows 7 y ahora tengan un justificado temor al cambio.

“Windows 8 era una buena plataforma pero que salió cuando todavía no estaban en el mercado los dispositivos que pudieran sacarle provecho. Hablamos de computadores ‘dos en uno’, que tienen pantalla táctil y que ahora se pueden encontrar a precios accesibles”, dice Ximena Tapia, gerenta de negocio Windows de Microsoft Chile.

Andrés Gatica (fotógrafo) usa tres sistemas operativos distintos: Chrome (Google), MacOS (Apple) y Windows 10. “Para mí un sistema operativo tiene que ser lo más invisible posible. Estaba cómodo con Windows XP, pero cuando cambié a Windows 8 solo duré tres días usándolo porque sentí que me imponía una forma de hacer las cosas a la que no estaba acostumbrado. Con Windows 10 volví a trabajar con el computador de una manera más natural”, dice.

Con Windows 10, Microsoft se vio obligada a volver a la interfaz antigua, aquella con botón de inicio y que daba la posibilidad de manejar los programas en ventanas flotantes y trabajar con varias de ellas a la vez, sin que se tomaran todo el campo visual.

Aunque se tenga ganas de hacer el cambio hay que entender que no todos los computadores son aptos para ello. “Nosotros decimos que si el equipo puede correr Windows 7, puede hacerlo también con Windows 10. La recomendación es que tenga 2 GB de memoria RAM o más”, dice Tapia.

Entre las razones que la compañía esgrime para motivar el cambio, la más importante es la seguridad. “Viene con Windows Defender, un antivirus muy bueno. No es necesario comprar uno adicional si se actualiza Windows regularmente”, aclara Tapia.

Otro cambio importante es Edge, el nuevo navegador que es más eficiente en el uso de la batería (relevante en el caso de los notebooks ) y que navega más rápido que su antecesor Internet Explorer.

Según Ximena Tapia, lo que se quiere hacer con este sistema operativo es que sea lo más natural de usar, de ahí que incorpore el asistente digital Cortana, que reconoce el habla y permite abrir programas, revisar el informe del clima o ver una película en Netflix con solo decirlo.

Otra de sus funciones novedosas es la integración con celulares y la consola de videojuegos Xbox One. Así, un jugador podrá disfrutar de su pasatiempo tanto en la consola como en su computador de manera integrada.

Dentro de los puntos que los usuarios critican es que Windows 10 funciona, de cierta manera, como lo haría un celular y, en ese sentido, incorpora un centro de notificaciones que puede resultar molesto, sobre todo cuando se tiene una activa vida en redes sociales (aunque los usuarios podrían desactivar las notificaciones).

Otro punto a considerar es la compatibilidad con programas antiguos. Al instalar Windows 10, se hace una comprobación previa que determina cuáles programas no funcionarán con el nuevo sistema operativo. Si uno de ellos es crucial para el usuario, es mejor no hacer el cambio.

Fuente: Los pros y contras de cambiarse a Windows 10 en el último mes para hacerlo gratis (El Mercurio).